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lunes, 11 de julio de 2011

La Ballesta

Las ballestas desempeñaron un papel importante en las guerras en Europa, Norte de África y Asia. La principal fuente de evidencias arqueológicas sostiene que fueron desarrolladas en la antigua Grecia y el Este de Asia, más precisamente, en la antigua China. Una de las primeras referencias textuales a las ballestas, se encontró en las obras de los seguidores de Mozi y de Sun Tzu, en el El arte de la guerra; escrito en entre 500 a. C. y 300 a. C.

La ballesta comenzó a ser utilizada de modo masivo en el siglo X, siendo la evolución y perfeccionamiento del arco y la flecha. El primitivo arco de madera fue sustituido por una versión con un potente arco metálico formado por una o varias varas metálicas unidas (como un "elástico" de carruaje), llamada "arbalesta".
La cuerda vegetal o de tripa trenzada original fue reemplazada por alambre, y finalmente por fibras sintéticas en las versiones deportivas actuales. La primitiva flecha de vara vegetal fue sustituida por una saeta corta y metálica, capaz de perforar las corazas, y que es de carbono en las modernas. Se le agregó de forma perpendicular al centro del arco un carril acanalado en el que se alojaba la saeta y sobre el que se desplaza la cuerda impulsora o alambre.

Se lograba flexionar el arco metálico venciendo su potente resistencia con diversas maniobras; las primeras consistieron en poner el arco en tierra y tensar el alambre con ambas manos o el pie, hasta trabarlo en un gancho. Más tarde se montaron mecanismos ("armatostes") diversos sobre el carril central. El más exitoso y usado fue el tensado mediante torniquete a manivela. El alambre, poderosamente tensado y sujeto por una traba, se disparaba con un gatillo.
Su potencia llegó a ser considerable en la versión más tardía y avanzada, con palas de metal (el proyectil metálico perforaba una cota de malla a 350 m). Sin embargo, ya las versiones más antiguas y menos potentes fueron armas muy usadas. El motivo de esto era su facilidad de manejo en comparación con el arco (básicamente, se apunta y aprieta el gatillo), lo que permitía entrenar a un ballestero en mucho menos tiempo que a un arquero. Por ejemplo, el famoso arco galés, utilizado con gran eficacia por los ingleses en la Guerra de los Cien Años, era capaz de perforar armaduras de caballero o lanzar una flecha a 300 m, pero la tensión necesaria era de 75 kg. Un buen arquero necesitaba literalmente años de entrenamiento. La ballesta se podía disparar cuerpo a tierra, a pie o a caballo, y no precisaba de tanta destreza como el arco para darle al blanco. Su lentitud de recarga era la gran desventaja: mientras el ballestero disparaba 1 saeta/min, en el mismo lapso un hábil y fornido arquero galés con su enorme arco de 1,80 metros lograba disparar 10 flechas, a casi 300 metros de distancia.

La ballesta revolucionó las posibilidades individuales de dar muerte al enemigo: cualquier inexperto podía matar a distancia a un consumado guerrero. Esto resultó tan novedoso y amenazador que incluso mereció que el Papa Inocencio II, en el Concilio de Letrán, del año 1139, prohibiera el uso de la ballesta entre los ejércitos cristianos, y en una bula papal prevenía a la cristiandad contra su uso por "el peligro que representaba para la humanidad un arma semejante". El motivo real era que esta arma permitía al pueblo llano vencer a los caballeros armados, lo cual representaba un grave peligro para el orden establecido por aquel entonces, pero al no poder ejercer influencia sobre los musulmanes y los herejes, tuvo que permitirla.

La ballesta constituyó el anticipo más equivalente a las armas de fuego. Como en éstas, la ballesta se gatillaba y se apuntaba acercando el ojo al extremo del carril saetero para alinearlo con el blanco a acertar. Su efectividad a distancia sólo fue superada por la pólvora. A los soldados que portaban esta arma se les llamaba "ballesteros".

viernes, 10 de junio de 2011

Fusil M1 Garand


El M1 Garand fue el primer fusil semiautomático de los Estados Unidos que llegó a ser un fusil común para la infantería. Oficialmente reemplazaba al Springfield 1903 como fusil en servicio en 1936, hasta que fue reemplazado por el M14, que derivaba del M1, en 1957.
Fue utilizado intensivamente en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y en menor medida en la Guerra de Vietnam. Fue usado primariamente por Estados Unidos, pero también en otros países. Continúa siendo utilizado en equipos de entrenamiento militar.

Desarrollado por el diseñador de armas John Garand durante los años 1920 y 1930, se convirtió en el fusil estándar del ejército de los Estados Unidos, siendo adoptado en 1932 y entrando formalmente en servicio en 1936. Sirvió en la Segunda Guerra Mundial, donde demostró ser un excelente fusil. Los japoneses desarrollaron un prototipo copia del M1 para su propio uso al final de la guerra. También se destacó en la Guerra de Corea. Algunos Garand fueron usados en la Guerra de Vietnam, aunque oficialmente había sido substituido por el fusil M14 en 1957.

Su peso descargado es de aproximadamente 4,4 kg, y es alimentado por un peine en bloque que lleva 8 cartuchos del calibre .30-06 (7,62 x 63). El M1 era accionado por gas, semiautomático y alimentado por cargador. El sistema de alimentación tenía sus peculiaridades, en especial el sistema de peine cargador que utilizaba. Se desarrolló un peine en bloque que permitía que la munición se insertara en el cargador fijo. Utilizando un muelle se mantenía la presión constante. Cuando se disparaba la última bala, el peine vacío se expulsaba automáticamente, produciendo el característico ping. Los peines pueden ser sacados manualmente en cualquier momento. Son expulsados manualmente tirando del mango del cerrojo hacia atrás, y después presionando el botón de retención del peine.

Al disparar, los gases en expansión eran redirigidos al cilindro de gas (el tubo que se encuentra debajo del cañón). Aquí el gas accionaba un pistón que estaba unido a una varilla. La varilla era empujada hacia atrás por la presión del gas y retornaba a su posición original gracias a un resorte. La varilla estaba conectada al cerrojo rotativo situado dentro de la recámara, que giraba e iniciaba el ciclo de recarga cuando el fusil había disparado.

Tanto Alemania como la Unión Soviética trabajaron en perfeccionar sus propios fusiles semiautomáticos. El General George S. Patton se refirió al M1 como "el mejor instrumento de guerra jamás ideado".

viernes, 8 de abril de 2011

Fusil de asalto CETME


CETME es el nombre por el cual se conoce el que fue el fusil de asalto oficial del Ejército Español desarrollado en España por la agencia Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales.

El Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales (cuyo acrónimo da nombre al fusil) se creó para contrarrestar los efectos del aislamiento internacional bajo la dictadura franquista. Diseñó gran número de productos militares poniendo gran empeño en los fusiles de asalto, en vista de la necesidad de sustituir los anticuados fusiles del Ejército Español (fusiles Mauser alemanes de la Segunda Guerra Mundial y sus versiones Coruña y Oviedo).
Históricamente este rifle deriva del fusil de asalto alemán Stg-44 y su evolución al Stg-45. Fue desarrollado a modo de prototipo por la compañía Mauser en 1945, pero la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial detuvo el proyecto. Sin embargo, algunos técnicos de Mauser implicados en el proyecto se refugiaron en España. Uno de ellos, Ludwig Vorgrimler, fue su principal desarrollador.

El CETME fue creado por orden del Ministerio de Guerra Español, y su primer modelo (A) vio la luz en 1952. En 1957 es adoptado por el Ejército de Tierra. Sucesivos modelos mejoraron aspectos como la cadencia, alcance, precisión y el tipo de cartucho (adaptándolo al cartucho estándar de la OTAN: 7,62 x 51 mm). El CETME L, LC fue el fusil reglamentario de los tres Ejércitos Españoles hasta 1999, cuando se adopta el fusil alemán HK G36E. Curiosamente el CETME fue codesarrollado por la empresa alemana Heckler & Koch desde 1957 hasta 1961, momento en que la marca CETME desaparece de los modelos alemanes dando paso al HK G3.

Tras el fin de la fabricación en 1975 del CETME C, en 1984 comienza la de los modelos L , LC y LV. Ambos sustituían las partes de madera por materiales plásticos, se redujeron los pesos y medidas, y se adoptaba el calibre 5,56 x 45 mm de la OTAN (o el equivalente 223. Remington ) gracias al cual los cargadores pueden ir dotados de más munición en el mismo espacio aproximado debido al tamaño de los cartuchos, ademas de suavizarse notablemente el retroceso. Es además la munición estándar de la OTAN por lo que supuestamente cualquier fusil de la alianza puede usar cargadores y munición aunque sea de otro modelo.
También incorpora un «botón» para retener el cierre en posición atrasada dejando la ventana de expulsión abierta al mismo tiempo, lo cual facilita la inspección de la recámara y las maniobras de solución y rearmado en caso de interrupción de tiro por defecto del cargador, cartucho o fallo de algún mecanismo. 

Aunque los prototipos dieron buen resultado, el fusil una vez recibido por las unidades se mostró en cambio inadecuado, en especial en asuntos críticos en un arma militar, como la resistencia y la fiabilidad mecánica. Salvando algunos errores de diseño (dilataba de forma asimétrica), principalmente parece que el arma estaba fabricada reduciendo los costes a menos de la mitad a causa de la grave escasez presupuestaria sufrida por el Ministerio de Defensa español, con un claro empeoramiento de control de calidad y materiales. El resultado de todo esto fue un fusil que sufría con facilidad desgaste y corrosión. Además, tenía una grave tendencia a producir interrupciones de tiro, a menudo siendo incapaz de tirar más de tres o cuatro veces antes de fallar; y una facilidad para ensuciarse internamente incluso con poco uso, que hacía que la tropa dijese con sorna que "CETME" significa en realidad "Cada Esquina Tiene Mierda Escondida" (a estos fallos contribuyó la poca calidad de la munición fabricada por Santa Bárbara, así como el empleo continuado, ante la imperiosa necesidad de reducir gastos al máximo, de cargadores originalmente diseñados para un sólo uso ). También se quejaban de lo laborioso de limpiarlo, pero esto puede deberse más bien a la baja instrucción dada a muchos soldados y la falta de herramientas de limpieza.

A pesar de estar disponible desde 1984, no fue adoptado oficialmente como reglamentario hasta 1987. Siendo los modelos de serie de calidad mucho peor que los del diseño original. Cuando diez años después se decidió sustituirlo, todavía había unidades a las que no había llegado o usaban aún el viejo Cetme C. Algunas, de hecho, ante las deficiencias del L volvieron a usar los C.

viernes, 1 de abril de 2011

El Arcabuz

El arcabuz es una antigua arma larga de fuego de avancarga, antecesor del mosquete. Su uso estuvo extendido en la infantería europea de los siglos XV al XVII. 

A pesar de su longitud, el disparo era de corto alcance (apenas unos 50 metros efectivos), pero letal, en esa distancia podía perforar armaduras. Era fácil de manejar y desplazó rápidamente el uso de la ballesta, que desapareció a mediados del siglo XVI. Si se comparan sus prestaciones en combate con los arcos y ballestas, era imprecisa y de menor alcance, pero más poderosa, intimidadora y requería mucho menos destreza para manejarla con eficacia. Aunque el uso del arcabuz estaba difundido antes de la invención del mosquete (su evolución), fue contemporáneo y rival en uso de esa segunda arma, la cual le desplazó lentamente, despareciendo casi completamente en el siglo XVIII.

El mecanismo detonante más corriente fue el de mecha, más usado en el siglo XVI y de pedernal aparecido a mediados del siglo XVII.
El mecanismo de mecha consisitía en colocar una mecha encendida en un trozo de hierro a modo de palanca, llamada serpentín que, accionada por el gatillo, se introducía en el oído (donde se encontraba la cazoleta, llena de pólvora), donde se producía la explosión disparando la bala.
A mediados del siglo XVI se introduce en los arcabuces la cubrecazoleta, una tapa que cubría en las marchas o días lluviosos la cazoleta, pues si la pólvora se mojaba, no se produciría la explosión.
El mecanismo de pedernal no se introduce en el arcabuz hasta, más o menos, 1670. Para entonces, el arcabuz no era un arma de fuego de infantería, pues el arcabuz había sido sustituido por el mosquete, sino de caballería. El mecanismo de pedernal era más caro, aunque más seguro y eficaz para el soldado. La llave de pedernal consistía en introducir una piedra de pedernal que funcionaba como mecha. Se introducía en la cazoleta y se producía la explosión pues se producía chispa. El mecanismo era parecido al mecanismo de la mecha pero se sustituía la mecha por la piedra de pedernal.

La munición del arcabuz consistía en la pólvora y la pelota, la bala propiamente dicha. La bala, de forma esférica, estaba hecha de plomo y solía pesar unos 10 g aproximadamente. Las balas debían estar hechas de tal manera que entrasen holgadamente en el cañón del arcabuz. El que existiera una distancia entre la pared del cuerpo y la bala (Cristóbal Lechuga, maestre de campo, nos indica que se llama viento) ayudaba a que los gases que se producían en la explosión para expulsar la bala no obstaculizasen y frenasen el disparo, ralentizando a la bala. La bala era introducida por el cañón, como arma de avancarga. Se introducía gracias a una baqueta de hierro que era usada como rascador (para limpiar la pared interna del arcabuz) y atacador (para que llegase la bala a la recámara). Las balas eran hechas, a veces, por los mismos soldados, quienes adquirían plomo y una tenaza con la que se hacían las balas, pues tenían la forma.
El soldado llevaba dos tipos de recipientes para la munición, un frasco donde se llevaban las pelotas y un frasquillo donde se llevaba la pólvora para cebar la cazoleta. En algunos casos, se llevaban recipientes con la bala y la cantidad exacta de pólvora, estos frasquitos en los tercios españoles eran doce y los soldados los llamaban comunmente los doce apóstoles.
Para accionar el mecanismo de mecha se llevaba una cuerda formada de lino o cáñamo, rebozada con agua y salitre, para que, cuando prendiera, diera más fuerza en la explosión. Pero esto ocasionaba que la cuerda se malgastara pues ardía con rapidez.
Para accionar el mecanismo de pedernal, se llevaban varias piedras de pedernal que solían durar bastante.

El alcance útil del arcabuz no superaba los 50 m y habitualmente se prefería disparar a menos de veinticinco metros de distancia del enemigo, pero la evolución y mejoramiento del arcabuz dio más alcance efectivo (se cree que a finales del siglo XVII, podían alcanzar un alcance de doscientos metros).
En ejércitos tan importantes como los tercios españoles, el arcabuz tenía que ser igual para todos los soldados con el único objetivo de que, cuando se terminase la munición, pudieran intercambiarse la munición los compañeros, si estos eran faltos de ella.

El arcabuz, usado en combinación con la protección de picas, cambió la forma de hacer la guerra en Europa. En 1525 los españoles, con esta arma, destrozaron a los famosos cuadros de piqueros suizos en Bicoca. Después le llegó el turno a los caballeros con armadura medievales franceses en Nápoles, durante la Batalla de Pavía, que fueron fácilmente vencidos por los arcabuceros. Desde esa batalla se mostró la eficacia del arcabuz y su uso se empezó a propagar entre los ejércitos europeos. La infantería sería la "reina de las batallas" hasta la primera guerra mundial. Se utilizó por primera vez durante la revuelta de los irmandiños en Galicia (para combatir a los sublevados).


jueves, 24 de marzo de 2011

Armas de mano: MP40

El MP40 (Maschinenpistole 40) fue un subfusil automático usado de manera extensa por las tropas de la Alemania nazi (generalmente por oficiales y paracaidistas) durante la Segunda Guerra Mundial. Diseñado por Heinrich Vollmer, de Erma, con el fin de dotar a los soldados de un arma de asalto, principalmente las unidades de infantería mecanizada y paracaidistas, fue fabricado hasta el final del conflicto. Arma excelente para el combate a corta distancia (zonas urbanas, bosques, etc.), era, sin embargo, poco efectiva en combate en terrenos abiertos por su escaso alcance. Ésta fue una de las razones que motivaron el diseño del Stg-44, el predecesor de los modernos fusiles de asalto.
En los MP40 producidos inicialmente, el brocal del cargador tenía los costados lisos, mientras que en la versión del contingente principal llevaba estrías para fortalecerla y mejor agarre. El MP40/I (a veces erroneamente llamado MP40/II) fue una versión experimental con cargador de 64 cartuchos, pensado en respuesta al subfusil soviético PPSh-41. Introducido a finales de 1943, se dejó de fabricar debido al aumento del peso. Hay alguna variación en las fuentes modernas con respecto a los nombres de las distintas versiones.

Ya en esa época, el uso de una cantidad similar de partes fabricadas en chapa estampada era común en otras armas, por ejemplo, en el Sten, pero era una innovación la culata metálica plegable y el uso de plástico en vez de madera en la empuñadura y el guardamanos. Esta arma era muy fiable y de fabricación muy económica. Tenía un retroceso relativamente débil aún cuando se disparaba en ráfaga, debido a su baja cadencia de fuego. Esto permitía que el MP40 fuera más preciso que otros subfusiles de la época, como, por ejemplo, el Thompson.

Sin embargo, el muelle del cargador hacía que la munición saliera bastante rápido de éste, causando así atascos cuando se llenaba con las 32 balas que permitía; por esto, habitualmente sólo introducían 30 balas como máximo. En el MP40/I, un doble cargador fue experimentado con capacidad para 64 proyectiles; los cargadores estaban uno al lado del otro y al acabarse la munición del primero, se deslizaban horizontalmente para hacer uso del siguiente.
El MP40 tenía una longitud total de 833 mm, y con la culata plegada se acortaba hasta los 630 mm. El extraño espolón cerca del final del cañón fue diseñado para permitir a los soldados fijar el MP40 en las “troneras” de los APC (siglas inglesas de Armoured Personnel Carrier, transporte blindado de tropas), como el Sdkfz 251.

El MP40 fue llamado a menudo Schmeisser por los aliados, por el diseñador de armas Hugo Schmeisser. Aunque el nombre es evocador, Hugo Schmeisser no diseñó el MP40, pero colaboró con el MP41, el cual en esencia es un MP40 con una culata de madera.
A finales de la guerra se habían construido aproximadamente 1.047.000 MP40, miles de los cuales fueron capturados por el Ejército Rojo. Esta arma permaneció en servicio entre las tripulaciones de tanques del ejército noruego hasta la década de los 80. También estuvo involucrado en el conflicto de Indochina en la década de los 50 y en Argelia.


  • Fabricante: Erfurter Werkzeug und Maschinenfabrik (Erma), Haenel y Steyr
  • En producción: 1940–1945
  • Munición: 9 x 19
  • Calibre: 9 mm
  • Longitud del cañón: 251 mm
  • Estriado: 6 estrías, dextrógiro
  • Capacidad del cargador: 32 balas
  • Cadencia de fuego: 500 disparos por minuto
  • Velocidad inicial: 381 m/s
  • Miras: Punto de mira fijo y cubierto y alza ajustable a 100 y 200 m
  • Peso:
4,03 kg vacía
4,70 kg cargada
  • Longitud:
Culata extendida: 833 mm
Culata plegada: 630 mm
  • Alcance efectivo: 200 m